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Viaje de novios a Nepal: Kumari, la diosa viviente

Una de las paradas de vuestro viaje de novios a Nepal es el Kumari Ghar o santuario de la diosa viviente Kumari, una tradición que se lleva a cabo desde hace más de 700 años pero cada vez más cuestionada por algunos sectores de la sociedad nepalí y las organizaciones de derechos humanos.

Ser seleccionada como Kumari es todo un honor, pero también supone asumir una vida muy dura y llena de privaciones a una edad muy temprana.

¿Qué es una Kumari o diosa viviente?

La palabra Kumari significa algo así como niña virgen, y eso es precisamente lo que es una Kumari; una pequeña niña en la que se reencarna la diosa hindú Taleju, venerada tanto por budistas como hinduistas, que una vez seleccionada para tal menester vivirá recluida en el santuario hasta ser sustituida por otra niña cuando aparece su primera menstruación.

En la frente, la diosa Kumari porta el agni chakchhu que le permite asomarse a otras dimensiones. Sin embargo, apenas podrá interactuar con otras personas que no sean sus cuidadores, será apartada de su familia y no podrá pisar la calle. Tampoco pueden ser tocadas por nadie y deben alimentarse exclusivamente a base de una comida pura.

A ratos, se asomará fugazmente por la ventana para que los turistas le tomen una fotografía, y saldrá a la calle un par de veces al año para celebrar rituales religiosos o ser venerada por el pueblo con ocasión de grandes festividades como el festival de Indra, el dios de la lluvia, cuando es paseada en procesión entre la multitud.

A la diosa Kumari se le atribuye un poder curativo sobre el cuerpo y la mente, así como la facultad de espantar a los demonios. Dice la leyenda popular que quien fotografíe a la Kumari tendrá mala suerte en la vida, y quien se case con ella morirá pronto. Sin embargo, tocar sus pies traerá buena suerte.

¿Cómo se selecciona a la Kumari o diosa viviente?

Se les suele seleccionar entre los 3 y 7 años. La diosa Kumari debe pertenecer a la etnia Newari, la misma de Buda, y su zodiaco debe ir en consonancia con el del Presidente para garantizar la buena marcha del país.

rsz_entrada_casa_kumari_nepalEntrada a la casa de la diosa viviente Kumari

Además, un sacerdote budista, uno hinduista y un astrólogo deberán certificar que posee los 32 lachhins (perfeccciones). Posteriormente se garantizará su valentía a través de varias pruebas encaminadas a analizar su capacidad de reprimir el miedo.

Asimismo, deben tener una dentadura perfecta, ojos y cabello negro, y un buen estado de salud.

El futuro de las Kumari

Es fácil de imaginar que el hecho de haber sido elegida Kumari condiciona fuertemente el futuro de la niña. La mayoría de ellas no están preparadas para reinsertarse con normalidad en sociedad, tienen un muy bajo nivel educativo en relación con otros niños de su edad y apenas saben desenvolverse en el mundo exterior dados sus años de aislamiento social.

Rushmila Shayka es una antigua Kumari muy crítica con esta tradición, algo que plasmó en sus memorias “De diosa a mortal”. Su propia hermana contaba así como fue su reinserción en sociedad:

Mi hermana tuvo muchos problemas cuando dejó de ser Kumari real. A los 12 años iba a la misma clase que nuestra hermana de seis. Andaba por la calle con la cabeza erguida y sin atender al claxon de los coches. Se perdía y no sabía cómo hablar con extraños.”

Todas estas críticas hicieron que incluso el Tribunal Supremo nepalí se viera obligado a pronunciarse acerca de esta tradición debido a la presión de varias organizaciones de derechos humanos.

En la actualidad, como podréis comprobar en vuestro viaje de novios a Nepal, las condiciones de vida de las Kumari han ido mejorando paulatinamente; se ha mejorado su acceso a la educación y se les asigna una pensión una vez que finaliza su papel de protectora del reino así como un tutor que les ayuda con la transición.

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